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“Hoy ninguno agacha la cabeza”

En la tercera edición de Conversaciones para la Resistencia, hablamos con Analía González, presidenta de la cooperativa La Nueva Piazza, una confitería y panadería ubicada en el barrio Congreso de la Ciudad de Buenos Aires.


¿Cómo fue el proceso de recuperación?

Nosotros recuperamos la empresa en 2020, en plena pandemia. En su momento, fuimos 12 compañeras y compañeros, y hoy ya estamos trabajando alrededor de 25 personas. 

Lo que siempre decimos es que dentro de lo cruel que fue la pandemia para muchas personas, a nosotros nos dio este empujón de poder empezar a organizarnos, a escucharnos y a unirnos como trabajadores, y dar este paso importante. 

Y también vale aclarar que dentro de las incertidumbres que teníamos, descubrimos que existía un movimiento de empresas recuperadas, al cual nos acercamos y nos dieron la primera mano, la segunda y la tercera, y nos acompañaron hasta el dia de hoy, que somos parte, con mucho orgullo. 

¿Cómo se siente una trabajadora que estuvo en relación de dependencia, en un bar, después la pandemia, quedar desocupada y hoy haber generado casi 25 puestos de trabajo? 

Genera miedo, incertidumbre. La mayoría tenemos de cuarenta para arriba, y el rubro gastronómico es un poco cruel. La mayorías de las empresas privadas gastronómicas, como Starbucks o Café Martínez, contratan personas de 18 a 25 años, con recontra experiencia. Entonces, para nosotros la relación laboral en el rubro gastronómico se nos complicaba y sabiamos que no era viable conseguir laburo. Entonces, esos miedos se convirtieron en lucha. 

Todos los que iniciamos el proceso de recuperación veníamos de años de relación de dependencia. La mayoría no lo conocía. La autogestión es un modelo totalmente diferente a lo que venía. Y se sigue trabajando, porque, muchas veces, al sumar trabajadores y trabajadoras a la cooperativa, tenemos que dar esas charlas de lo que es un proceso autogestivo y no de relación de dependencia, para que no nos vean hoy a nosotros como jefes y jefas. 

Seguramente tuviste una inversión importante, si no, no se puede generar empleo… Por lo menos eso nos dicen todos los días, que sin inversión no vamos a poder trabajar, ¿cómo hiciste vos?

Las inversiones fueron del propio trabajo. Los propios trabajadores fueron los que fueron sumando, y fue la capacidad de decir “bueno, esto entra para la cope, esto nos lo llevamos nosotros”. Sabemos que no nos vamos a hacer millonarios ni mucho menos, nos basta con generar un sueldo digno para cada uno de nosotros, y el resto se va a invertir en maquinaria y demás. En algún momento, tuvimos apoyo desde el INAES, que es un organismo que al principio nos dio la espalda, de hecho estuvimos a punto de tomarlo porque no nos querían dar la matrícula, nos querían decir nuestro objeto social y cómo teníamos que manejar la cooperativa. 

Así que bueno, en su momento tuvimos el apoyo del INAES y tuvimos un subsidio que fue un pequeño empuje para poder comprar algunas maquinarias. El resto era continuamente desde los trabajadores. A veces, nos ajustamos para poder invertir en sillas, en toldos, en la re-habilitación, porque no la teníamos. La conseguimos y conseguimos comprar maquinaria acorde al lugar. El lugar era terrible y lo pusimos a nuevo. También tuvimos el apoyo de muchas recuperadas. Aprendimos que desde lo colectivo y la solidaridad uno se puede construir, desde lo individual no. Así que ese proceso es el que nos fue enseñando. 

Porque acá decimos que queremos desnudar mentiras, y resulta que nos quieren hacer creer que el problema de nuestro país es que no hay inversiones, cuando lo que falta es voluntad.

Totalmente. Falta voluntad y recuperar el rol del Estado y las políticas públicas. Sin un Estado presente que haga políticas públicas que defienda a los trabajadores y las necesidades del pueblo, no podemos. Nosotros estamos ligados a la alimentación, entonces creemos en la soberanía alimentaria. Y sabemos que la alimentación se da en el marco de un sistema capitalista altamente concentrado y transnacionalizado. 

Si, que piensa en otra cosa. Todos los días los escuchas, gobiernos de toda calaña, hablando de la importancia de la exportación, olvidándose de que lo primero es su pueblo. Y en función de sacar los dólares, hacemos desastres con nuestra tierra. No sembramos lo que necesita nuestro pueblo o lo hacemos mal. 

Totalmente de acuerdo. De hecho, la mayoría es para producir soja que no es para consumo nuestro, es para darle a los chanchos. 

Si, es anti-económico. Porque de la soja, a nuestro pueblo no le queda nada, y aparte se fugaron los dólares. 

Y no es un campo que nos alimente. No alimenta a la mayoría. Hay un montón de chicos que tienen desnutrición, que no tienen para comer en sus casas. ¿Cómo es posible? Si nos dicen que hay tanta producción. Pasa que está destinado a cosas que no llegan a nosotros. 

Hablando de los chicos, cada vez que voy a la cooperativa, me entero que están haciendo algún trabajo con distintos sectores desposeídos. ¿Cómo es eso? Que aparte de trabajar, de generar empleo, tienen tiempo para hacer tantas cosas en función del conjunto del pueblo.

Porque es parte de las empresas recuperadas. Nosotros, cuando asumimos este desafío, dijimos que íbamos a estar al servicio de quien lo necesitaba. Es una manera de devolver ese acompañamiento que vino hacia nosotros en algún momento, que salió del barrio o de otras recuperadas. Algunas recuperadas tienen bachilleratos populares, algunas han tenido universidades populares. Nosotros no contabamos con esos espacios, porque el espacio es muy chiquito, entonces nos propusimos poder dar talleres de oficio de nuestra materia que es la pastelería, la panadería y la cocina, y hoy surgió empezar a desarrollarlo. Asi que Piazza viene dando unos talleres que, en este caso, nos convocaron desde el Gobierno de la Ciudad. 

Hoy estamos trabajando con personas en situación de calle que, en realidad, están albergados en destinos dispositivos que tiene la Ciudad para alojarlos. Así que nos dieron un espacio. 

Estos chicos con los que venimos trabajando, con distintas problemáticas, son un orgullo. Vas conociendo y es hermoso, pero bueno, hay que sostener porque vienen rotos como nosotros. Entonces, hay que reconstruir desde lo emocional, desde el acompañamiento. Nosotros damos los talleres, pero no es solamente aprender la técnica de hacer un pan o un bizcochuelo, sino que trasciende el laburo. 

¿Y qué falta?

Falta un Estado presente, faltan las políticas públicas. Y, por ahí, ver desde nosotros cómo concientizar y concientizarnos. Creo que faltan mas charlas políticas, pero desde los barrios, desde adentro. 

Es inentendible lo que vimos en las ultimas elecciones, que haya vuelto a ganar este personaje. Yo ahí digo que no entiendo más nada de política. Y ahí entendes que no es solamente este payaso que lo ponen ahí, hay otros más por arriba que son los que nos estan gobernando, y siguen ganando. Entonces, digo, hay algo que se me escapó, que no entendí, cuando pensé que todo se daba vuelta en esas elecciones. 

Hay una compañera que siempre dice que encima nos llevamos la carga de qué es lo que nosotros hacemos mal. Bueno, desde la oposición, lo que se ve, es que tampoco hay una que salte. Ayer mirábamos el tema de la CGT, que amenazaba con un paro general. La CGT hace rato dejó de estar presente. ¿A dónde está la defensa real de los trabajadores? Yo creo que hay que revolucionar y empezar por la CGT. Que el “que se vayan todos” empiece por esta clases de sindicatos que hace rato dejaron de ser realmente compañeros defendiendo trabajadores y pasaron a ser unos burócratas sentados, sin moverse de la silla. Yo creo que es necesario que surjan figuras nuevas, compañeros y compañeras nuevas que puedan llegar a conducir y dar vuelta esto. 

Hay que construir una nueva representación en lo popular. Porque sin eso, no hay posibilidades de nada. Independientemente de qué o cómo vote la gente.

Si. Ahí es cuando entendemos que no es solamente con el voto. Cuando hablamos de soberanía, por ejemplo alimentaria, que lo vemos como algo aislado, pero yo creo que va de la mano con una soberanía política y económica. Son necesarias, y que nos dejen de imponer “tiene que votar acá o decidimos esto”. Tienen que dejar de velar por los interés económicos propios, porque si no hubiera tantos intereses económicos de por medio, yo creo que sería otra cosa. 

Si. Todo se hace más difícil desde la derrota militar de los ‘70, de la democracia condicionada hasta ahora, de la extranjerización total de la economía y de hoy casi una toma de poder por el Departamento de Estado, y para colmo con la guerra comercial que se desata con China. La situación va a ser para mujeres y hombres como vos, que se animaron desde la nada a pelearla, y a esos tenemos que convocar. Los que se acostumbraron a vivir de la institucionalidad no lo van a hacer. Hoy el Congreso debería estar vacío, por lo menos vacío de oposición. Si igual van a hacer lo que quieren, dejalos solos, desnudalos. Pero eso no va a ocurrir porque están cómodos. Al pueblo le cuesta un montón mantener esa institucionalidad, y no le sirve para nada, y ellos están cómodos y no se mueven de sus sillones. A veces hacen que se pelean pero después van a comer juntos. 

Si, van a comer juntos y también terminan definiendo las políticas. Entonces, es hora de que el pueblos defina las propias políticas que quiere llevar a cabo. 

Julio: Mientras hablabas, recordaba lo que nos contaban ustedes que con el patrón comían menudos de pollo con arroz, y hoy los trabajadores pueden sentarse en la mesa y desayunar un café con leche o comer sentado en una mesa. Parece poca cosa sentarse en uan mesa, pero creo que eso es dignidad. Un trabajador se merece sentarse en una mesa y no comer de parado un guiso de menudos de pollo como pasa con el patrón. Y eso pasa cuando los trabajadores recuperan una empresa. 

Si, tal cual lo decís, y lo hemos conversado en un principio. El patrón no nos daba de comer, no nos daba nuestro sueldo, nuestro aguinaldo, no nos daba absolutamente nada. José, que es el tesorero de la coope, en su momento era el sanguchero, comía agachado en el puesto de trabajo y no se le escuchaba la voz. No lo reconocimos. Estaba siempre en el subsuelo. Y así estuvo la mayoría. 

El día de la toma del lugar, una de las cosas que en su momento me decían y es real es que la mayoría estaba con la cabeza gacha. Y hoy ninguno agacha la cabeza. Hoy todos llevan la cabeza en alto. Y tenemos la posibilidad de comer acá y de comer en nuestras casas. Siempre decimos esto de poder estar tranquilos que llevamos nuestra plata a la mesa y podemos comer. 

Y haber podido, también, colaborar con compañeros que tuvieron operaciones con sus hijas. Desde la coope pudimos cubrir esos gastos. Hoy tenemos a un gran compañeros internado y lo podemos bancar. Para eso no hay palabras. 

Hay una realidad que develó toda la que se llevaba el patrón. No entendíamos cómo nunca llegaba a cubrir los sueldos porque le quedó debiendo a la mayoría de los proveedores. Hacía un año, por ejemplo, que no pagaba el alquiler, había dejado de pagar la luz y el gas, porque en pandemia se había decidido que se dejaba de pagar la luz y que no se podía desalojar, y esta persona se aprovechó. 

Y ahora jamás nos pasamos del día 5 para pagar el alquiler, jamás nos pasamos del día 5 para el retiro de cada uno de nosotros. Y de verdad, en su momento decís, qué hacía con la plata, dónde se fugó esa plata que vos ganas. Y así sucede con las grande empresas también cuando estan dejando en la calle a los trabajadores. 

Con respecto a lo que decías de a dónde se llevó la plata, también es verdad cómo mejora que sean los trabajadores los que se comprometen a conducir al empresa.

Si, la verdad que si. En mi caso, yo trabajo muchas más cantidad de horas que las que trabajaba, pero uno viene a trabajar de otra manera. Y todos apuntamos a la calidad y a la mejora de los que estamos acá adentro y de los que puedan venir.

Hoy, por ejemplo, de este proyecto que se largó, estamos sumando 2 chicos en situación de calle a la cooperativa. La verdad que cuando empezamos con el taller no teníamos ninguna expectativa, y hoy preguntándoles a los pibes me dicen “me está dando una familia, me está dando la posibilidad de salir, me está dando ese segundo tiempo que buscaba”. Es eso para nosotros. Es la solidaridad, es lo colectivo. 

Y siempre recalco que somos esto porque nos antecedieron otros, otras luchas. IMPA es un claro ejemplo, y compañeros y compañeras de cada empresa recuperada que nos antecedieron son ejemplo para nosotros, y de eso nos tomamos. 

Y también de todas las luchas que dio nuestro pueblo, los primeros sindicatos, la lucha de las montoneras federales. Eso somos nosotros. En esta continuidad de pelea que nos toca y en estas situaciones tan difíciles, tenemos una doble tarea porque uno imaginaba que recuperando nuestra fábrica, teniendo este método e lucha, demostrándole a todos que los trabajadores pueden desarrollar nuestra patria en autogestión, alguien iba a tomar la posta, o que con la lucha del conjunto de nuestro pueblo, alguien iba a representar. Y hoy no está. Entonces, tenemos la doble tarea de, también, trabajar para esa organización necesaria de nuestro pueblo, que seguramente no será de uno, será colectiva, independientemente de que siempre hay compañeros que se destacan en la organización. Pero imagino una construcción de una organización revolucionaria colectiva que tenga en claro que lo principal es su pueblo y que hay que enfrentarse al poder si quiere cambiar. Y si no fuera así, si quiere ser un funcionario de un Estado dependiente, que tome otro lugar o que no moleste. Que los que no quieren pelear se corran.

Todo lo que nos contaste es romper mitos: que si no tenes capital no podes trabajar, que si no tenes inversiones no podes trabajar, que solamente se puede trabajar bajo patrón, que nuestro pueblo no quiere trabajar. Si no hay trabajo digno es muy difícil. Y la verdad que el destino que le dieron a nuestra patria es este. 

Ejemplos como el tuyo es lo que queremos mostrar desde Subversivos, que hay otro modelo, otra forma, y que sí se puede. Le estamos diciendo a los trabajadores hoy, que se están quedando sin empleo, que no se vayan de la fábrica, que ocupen los puestos de trabajo. Sé que va a ser difícil, como fue para Piazza recomponer todo, pero se puede hacer. 

Nosotros desde la experiencia de recuperación rescatamos esto de que se necesita discusión. Porque los medios también están monopolizados y estigmatizan un montón. “Estos usurpadores que vienen a tomar”, y no ven que lo que uno hace es recuperar el trabajo y, a través de eso, nuestra dignidad y mucho más.

Si nosotros no nos hubiéramos enterado del Movimiento Nacional no sé si hubiera sido lo mismo. Porque también hay que encontrar gente profesional que acompañe, desde abogados y demás, porque uno tiene miedo. Cuando uno empieza a recuperar algo hay miedos, incertidumbres. No saber quién se acerca. Esto de reconstruir desde la confianza. Y de repente tenes un montón de personas que se te acercan, porque nos ha pasado, y empezás a desconfiar. Hasta que dimos con el Movimiento. Es más, yo siempre recuerdo que la vez que te nombraron, “el Vasco”, yo te empecé a googlear. Y ahí nos enteramos de IMPA y fuimos descubriendo lo que era el MNER. Pero al principio hay mucho miedo desde este lado. 

Bueno, la próxima tenes que estar acá, imaginate algunas cosas para poder llegar a nuestro pueblo con esto que decís vos. La idea de Subversivos es esta, subvertir el sentido común, que, al final, sigue siendo el peor de los sentidos para nuestro pueblo porque está agotado del poder. Nos acostumbran a que la mentira supera la verdad. Nos están manejando desde la mentira. Por eso es muy importante que nuestro pueblo haya escuchado tu voz y demostrar lo que hicieron los trabajadores. Porque a veces con hablar no alcanza, el tema es quién lo dice y cómo. 

Para cerrar, quería hablarles a los compañeros que están en proceso de recuperación, la empresa Cóndor de ascensores. Decirles que nos llena de orgullo, que no se vayan con una simple indemnización y a buscar otro trabajo, sino que defiendan sus puestos de laburo y decirles que la autogestión es más que posible y viable. Y que resistan como nuestro lema: ocupar, resistir y producir. Estaremos ahí para acompañar. 


24 de diciembre de 2025, Ciudad Autónoma de Buenos Aires