Hemos perdido el poder del Estado, el poder de la política, pero creo que más pronto que tarde se va a recuperar. Lo que sí, necesitamos otro tipo de organización política que piense en serio la política, que diagnostique la situación y que se enfrente al poder internacional, con dignidad y con un pueblo consciente, para discutir cuál es nuestra soberanía y cómo manejamos nuestros recursos.
¿Es verdad que la gente no quiere trabajar o el problema es que el único trabajo que se ofrece es precario, sin derechos y mal pago?
Vasco: Claro que nuestro pueblo quiere trabajar. Tiene una cultura del trabajo enorme. Las empresas recuperadas existen porque nuestro pueblo apoya la lucha por el trabajo. Nuestro pueblo trabaja sin derechos ni salarios. Donde hay una changa está el compañero. No hacen falta trabajadores, hace falta empleo, desarrollar nuestro país, una política que industrialice nuestra patria. Todos quieren trabajar y lo hacen. Nosotros tenemos nuestro ejemplo que, a pesar de que en algunas empresas en este momento no tienen luz ni materia prima, las sacamos adelante gracias al esfuerzo y el trabajo de nuestros compañeros.
Es mentira que nuestro pueblo no quiere trabajar. Lo que es verdad es la incapacidad del Estado argentino, que está en manos de políticos que no entienden la problemática y no generan los trabajos necesarios. Si nuestro pueblo no quisiera trabajar, la hambruna sería enorme. No solamente quiere trabajar, sino que genera su propio trabajo. Hay muchos que están tratando de ver qué hacen. Hoy los compañeros que estan ocupando una fábrica en Ituzaingo, el compañeros se levantan a las 5 a hacer Didi para poder morfar y seguir con el plan de lucha.
Cuando haya pleno empleo, los trabajadores tendrán mas fuerza para exigir mayores salarios y mejores condiciones de trabajo. Pero hoy nuestro pueblo está aceptando trabajos que son muy peligrosos, sin seguro, sin salario. Se suben a las obras y a veces se caen y no tienen ni un seguro, y lo siguen haciendo. Los manteros tambien corren peligro, ahora los reprimen por trabajar. El Estado reprime a nuestro pueblo que quiere trabajar.
Siempre discutimos la explotación del hombre por el hombre y no estamos de acuerdo con esa forma del sistema capitalista. Pero ahora, es todavía más cruel. Nosotros mismos nos explotamos y, a veces, en condiciones mucho más desfavorables que cualquier trabajador en una fábrica.
¿Puede haber soberania nacional sin industria fuerte y sin empleo estable?
No, no hay país sin desarrollo. Hoy, en el marco de la guerra no convencional de China y Estados Unidos contra nuestro país, intentan que no tengamos ningún tipo de soberania a partir de la destrucción de lo poco que teníamos de industria. No hay posibilidad de ser nación sin soberanía alimentaria, industrial y política.
¿Cuál es la opinión con respecto a la ley de Reforma Laboral que se está discutiendo en el Congreso?
Esto estaba sucediendo. Esta ley se da en un grado de debilidad del movimiento obrero por culpa de sus dirigentes, por no estar a la altura de los trabajadores. Lo que están tratando de hacer es permitirle a los capitalistas echar sin pagar indemnización. Está claro que lo que viene es un proceso de despidos enorme, y lo principal que estan haciendo con la ley es bajarle el costo a los empresarios para el despido, y después tomar nuevos trabajadores con menos derechos.
El peor daño es la desocupación, el ejército de desocupados que hace presión sobre los trabajadores que estan adentro que defienden sus trabajos y aguantan todas las humillaciones, los salarios bajos, para aguantar al lado de la máquina. Porque el patrón va a aprovechar esa desocupación para pagar menos salarios y bajar las condiciones de trabajo.
¿Quién decidió que Argentina deje de ser un país industrial? ¿Hay alguien que lo decide o es el mercado?
El mercado no existe, existen los imperios. El único que habla en serio son los que tienen las armas y el poder económico. Eso es lo que conduce. Eso también hay que aprenderlo, no podemos usar el mismo discurso que usan ellos.
El día que se decidió desindustrializar nuestra patria tenía que ver con una decisión imperial y tenemos 30 mil desaparecidos. La destrucción de la industria argentina empezó en los 70 con la dictadura militar, porque no lo podían hacer en democracia por el gran poder que tenía la clase trabajadora, el movimiento obrero, las organizaciones guerrilleras, las organizaciones sociales que tenían un fuerte arraigo en nuestro pueblo. Por eso hicieron una dictadura, por eso murieron compañeros, muchos de ellos dirigentes obreros, para hacer este desastre en la industria. De cualquier manera, siempre aclarando que algún enclave industrial creció.
¿Quién construye el relato de que la industria nacional es ineficiente? ¿Los mismos que viven de la timba financiera y de la deuda externa?
Estamos en esta situacion gracias a los grandes monopolios que definían la política industrial, Aluar, Techint, que nos ponen un precio superior al que paga todo el mundo en aluminio, acero y plástico, y después tambien habia una clase industrial de PyMES que aprovechaban ese abuso que tenían los monopolios y tambien abusaban del conjunto de nuestro pueblo. Es verdad que la industria cuando se cierra, cuando hay una política industrial, hay muchos que se aprovechan, por la incapacidad de las organizaciones políticas y sociales para controlar ese abuso. De hecho, nosotros llegamos a tener este gobierno que viene a destruir todo gracias a la política del poder monopólico para inflacionar nuestro país. No había ningún motivo para, en el 2023 y el 2025, sacarnos la comida de la heladera con inflación. Eso lo hicieron tambien los grandes grupos económicos y un sector de PyMES que, como el de arriba está robando, se pone abajo del ombú y te afana también.
Hay que hacer una gran discusión, y muy fuerte, con la industria nacional. Hoy mismo, ¿cómo se defiende la patronal hoy? ¿Le está explicando a su trabajador lo que está pasando en la industria o elige comprar productos chinos, venderlos y echar a los trabajadores? Este gobierno obliga a eso. Pero nunca los empresarios PyMES estuvieron junto a los trabajadores. Los grandes empresarios ya sabemos que son poderes imperialistas. Si bien nuestro pueblo tiene problemas para organizarse, y con su dirigencia, peor es en la PyME, que no se pueden juntar ni para pelear contra el monopolio. Son cómodos también, y cuando tienen que hacer el ajuste, rápidamente piensan en sus trabajadores.
Frente a esta guerra contra la industria y el trabajo, ¿alcanza con resistir o hay que animarse a discutir un nuevo modelo productivo con protagonismo de cooperativas y empresas recuperadas?
Las dos cosas. Siempre hace falta resistir porque es la forma de organización. Se resiste para tener organización, fuerza y elaborar un plan alternativo. Yo estoy convencido que la industrialización, cuando logremos tener poder popular, no va a ser de manos de industriales o pequeña burguesía, sino tiene que ser en manos de los trabajadores y el Estado.
No es la primera vez que la burguesía nos traiciona, que se la agarra con el pueblo. De hecho, del 45 al 55 había crecido mucho. Cuando se empezaron a aliar a las empresas extranjeras, le dieron el golpe al General Perón en el 55, y fueron todos cómplices. La burguesía necesariamente se alía a las grandes empresas multinacionales y son casi furgón de cola. Si ves hoy al empresario de la UIA, da lástima, diciendo que el problema es ver si bajamos los impuestos, cuando los productos chinos llegan tres veces más baratos. ¿Cuánto vas a bajar los impuestos? Ese no es el problema.
Hay que cerrar la economía y controlar, tener un plan productivo para nuestro país, poner un precio justo e industrializar nuestro país. Porque si a algún empresario se le ocurre que puede competir con un país como China, que produce y no le importa el costo, porque son empresas gigantes y robotizadas, pero que aparte les dan subsidios, es imposible. Porque el mercado no existe. Existe el poder del Estado para que los poderosos crezcan.
Ahí hay otro problema del sentido común. Escuché hablar de liberalismo, del capitalismo, del neocapitalismo. He escuchado “estoy en contra del capitalismo salvaje”. Siempre el capitalismo fue salvaje, porque miles de trabajadores murieron en esas condiciones. Otros que hablan de capitalismo financiero, toda esa ficción financiera. Lo único que sirve son los fierros. Estados Unidos impone las condiciones a todo el mundo a partir de su capacidad de tener los fierros de la guerra.
Hemos perdido el poder del Estado, el poder de la política, pero creo que más pronto que tarde se va a recuperar. Lo que sí, necesitamos otro tipo de organización política que piense en serio la política, que diagnostique la situación y que se enfrente al poder internacional, con dignidad y con un pueblo consciente, para discutir cuál es nuestra soberanía y cómo manejamos nuestros recursos.
17 de diciembre de 2025, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
