El pueblo argentino está siendo víctima de una guerra no convencional de las dos potencias mundiales: el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de la República Popular de China.
El gobierno de los Estados Unidos hoy conduce los resortes del Estado argentino a través de un golpe blando que le permitió ganar las elecciones. En enero del año 2024, el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) le entregó una carta al embajador de Estados Unidos, bajo el título Carta al Virrey. En dicha carta se denunció el accionar del Estado norteamericano para la toma del poder utilizando el condicionamiento político del FMI -producto de la deuda que le exigieron tomar al gobierno de Mauricio Macri-, su poder comunicacional de guerra y sus herramientas principales, como fue el uso de la inflación monopólica sobre nuestro pueblo. Esa inflación monopólica permanente puso de rodillas al poder del gobierno anterior (Frente de Todos), al poder político, sindical y social. Por eso, nosotros no consideramos legítimo al gobierno actual, que surgió de un plan golpista.
En dicho documento, se denunció lo que harían desde el poder del Estado colonial: nos impondrían la política económica de destrucción, de continuidad del saqueo inciado con la dictadura; nos robarían nuestros dólares para que vuelvan en forma de deuda, aumentando el endeudamiento de nuestro país; y seguirían fugando los dólares de los recursos y el trabajos argentino.
Planteamos si no era un error haber asumido los resortes del Estado argentino. Si bien habían participado del golpe de la dictadura anterior, siempre se escondían detrás de los militares o de los políticos de turno. Pero esta vez, los CEOS de los fondos de inversión, que trabajan directamente con el Departamento de Estado, toman las riendas del Estado argentino, y eso el pueblo argentino se los iba a hacer pagar.
Desde el gobierno de ocupación nos dejan sin moneda, sin soberanía monetaria. Desde el aparato del Estado contratan cipayos que son la conduccion de la política represiva y judicial de persecución a nuestro pueblo, a la vez que mantienen pagos a sus milicianos disfrazados de periodistas para mantener su política.
Ahora bien, esta guerra, para que sea total, para destruir las capacidades de nuestro pueblo, debía contar con el apoyo del otro imperio: el gobierno de la República Popular de China, que, a pesar de tener algunos encontronazos por quién se queda con los recusos del mundo, tienen un acuerdo político superior: impedir el desarrollo de cualquier región o país. Porque ese desarrollo aceleraría las condiciones de mayor sobreproducción mundial, debilitando las dos economías centrales que han elegido el mercado como su dios, y esta elección los obliga a ser enemigos del mundo.
Los chinos hoy, desde su guerra comercial, colaboran con los yanquis. Sus misiles de productos caen en Argentina y destruyen nuestra industria, junto con la destrucción de la clase trabajadora.
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Una tarea para Subversivos, para nuestro pueblo, será ir desenmascarando este acuerdo no declarado entre Estados Unidos y China. Este acuerdo se da antes de una guerra mundial por la hegemonía dada la imposibilidad de que esa guerra defina un vencedor. Una guerra de estas características, como se dio en otros momentos, no se puede dar porque seria la destrucción de toda la humanidad. Por eso el acuerdo es hoy. Los dos se necesitan para seguir manteniendo la ficción del capitalismo.
Hoy hay dos estados hegemónicos que manejan toda la economía mundial, dos estados subsidian toda la economía, el 60% del empleo es estatal. Mas socialismo degradado que este no hay.
Así que, en lo único que hay que avanzar es en desmoronar esa mentira armada, que se mantiene por derecha y por izquierda. Hay algunos que dicen: “el problema es que hay quinientos ricos”. ¿Cuántos pollos se pueden comer quinientos ricos? Ese no es el tema. El tema es cómo cambiamos este sistema, cómo generamos las nuevas formas de distribución de toda la riqueza que hay en el mundo.
Desde Subversivos tendremos la función de denunciar todos los acuerdos que tienen. Por ejemplo, que expliquen el papelón producido por el entonces presidente argentino, Alberto Fernández, y el presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando el Estado argentino le solicitó a Brasil un préstamo con garantía de las futuras exportaciones y, públicamente, Lula le contesta que tenia que pedirle permiso a los chinos. Ese acuerdo fue negado, dejando a la Argentina a merced del FMI, que exigió que a cambio de ese préstamo se devaluara la moneda al 20%; y, por otro lado, a los grupos de poder económico monopólico, que le impusieran a nuestro pueblo un 30% mas de inflación.
O el otro ejemplo, cuando Alberto Fernández, antes de viajar a China, dice públicamente que puede ir a hablar con Xi Jinping, pero que el Estado chino no pondría un peso si no está el acuerdo de argentina con el FMI.
Esto no está en debate porque la clase política lo oculta. Sueña con la forma de conseguir un nuevo acuerdo con los chinos, ver cómo convencemos al pueblo de que siga siendo pobre y cómo somos los dirigentes los que conducimos esto, haciendo planes sociales. Todo esto en vez de pensar en la liberación de nuestra patria.
La salida de esta delicada situacion se corresponde con la convocatoria de nuestro pueblo a una gesta revolucionaria. No tenemos otra salida, no podemos esperar los tiempos democráticos, no podemos aguantar que este gobierno que nace de un plan, de un golpe planificado por los Estados Unidos, sea institucionalizado. La política institucionalizada, los gobernadores, los diputados, los senadores permiten esta situacion. Parece que los legisladores, que no legislaron ni una ley para nosotros y están destrozando empleos todos los días, están cobrando los salarios tranquilos, sin molestar y sin discutir la organización de este pueblo para salir a luchar.
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Ante la falta de esa conducción, los pueblos vamos a tener que asumir la necesaria nueva representación, y esto sólo puede salir de la propia lucha, de luchadoras y luchadores, patriotas de verdad. Estamos cansados de ver la Cámara de Diputados llena de abogados o de blancos, cuando la mayoría de nuestro pueblo no es blanca ni abogada. No tenemos ninguna representación.
¿Cuál es el poder que creemos que tiene nuestro pueblo? El cuerpo. Nosotros somos más, nosotros tenemos razón. Así que tenemos que hacer valer eso en la calle porque en lo otro estamos jodidos, porque tenemos asimetría de recursos para instalar candidatos, recursos que ellos sí tienen. Tienen medios de comunicación para inventar a cualquier tarado, que nunca militó en ningún lado, que nunca sufrió lo que sufre nuestro pueblo y termina estando en una lista o, incluso, termina siendo presidente. Ni siquiera me interesa discutir con un tipo que salió de la nada. Yo quiero discutir con el poder.
Así como somos trabajadores y, en las fábricas, sabíamos que no teníamos que discutir con el gerente, sino con el patrón, ahora queremos discutir con el Estado norteamerciano y con el Estado chino. No queremos discutir con lo que están en las instituciones armadas.
A pesar de que hoy hay desánimo, yo soy muy optimista, creo mucho en mi pueblo, en los jóvenes, en la historia, y tambien sé que no estaremos solos. Los pueblos se levantarán contra la dominación. Los imperios sólo pueden ofrecer muertos o guerra. Hacia el interior de esos imperios también los pueblos se revelarán porque el proyecto de los imperios tampoco los puede incluir, no es solamente que van sobre las colonias, sino que van contra sus propios pueblos. No tienen ninguna salida, ni progresistas ni liberales, porque navegan sobre una mentira.
Los pueblos del mundo, más temprano que tarde, se alzarán, reclamarán cambiar este sistema por un sistema de cooperacion mundial. Así como ocupamos las fábricas, ocuparemos las multinacionales, o declararemos las multinacionales como patrimonio de la humanidad y pensaremos cómo cuotificar la producción, porque hoy los pueblos rápidamente podrían estar produciendo. Hoy no hay renta tecnológica que impida que los pueblos hagan todo lo que hacen los demás pueblos.
Tendremos que generar nuevas organizaciones mundiales que surgirán de las luchas, suplantando a las caducas existentes, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la ONU. Todas esas que navegan sobre un pasado, que están atrasadas, que no acompañan los procesos de la humanidad, los avances tecnológicos, los avances en la automatización, los avances de la inteligencia artificial, eso que no va a parar y que tiene que ser aprovechado por un aumento de la consciencia para que el pueblo viva feliz y que compartamos el mundo como soñaron los revolucionarios.
Vasco Murúa
26 de noviembre de 2025, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
