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¿Por qué los argentinos no somos pobres?

Quiero dedicarle toda la atención a los compañeros más humildes, a lo que más la sufren, los más castigados. A esos compañeros, les pido por favor que no se dejen engañar por nadie, ni por un cura, ni por una organización social, ni por una presidenta, ni por un gobernador. Ustedes son robados, no son pobres, son despojados de la riqueza que les corresponde

Nuestro país tiene y produce desde sus tierras, desde su suelo, desde sus fábricas, riqueza suficiente para que todo el pueblo viva bien, viva dignamente, que no sufra. Nuestro pueblo puede nutrir de energía, de educación, de salud, de alimentación a toda la sociedad, a los 47 millones de argentinos por igual. ¿Por qué lo puede hacer? Porque la riqueza física que hoy producimos alcanza. 

Quisiera hacer una comparación de la sociedad de los setenta y de la sociedad de hoy. En los setenta, teníamos una sociedad que tenía pleno empleo, no había desocupación y teníamos una pobreza que no llegaba al 4%. Todo el mundo con trabajo, todo el pueblo podía comer bien, tenía su energía, tenía eduación pública, podía seguir estudiando y hacer lo que quisiera hacer. Esa era la Argentina que teníamos. 

Ahora bien, en todos los sectores de producción, vamos a encontrar que la producción se multiplicó en un promedio de siete veces, mientras que la población aumentó una vez. En los setenta, teníamos una población de 24 millones de personas y hoy somos el doble nada más. Cuando hacíamos mucho menos, teníamos una sociedad integrada, con trabajo, alimentos y educación; y hoy, producimos siete veces más y somos 55% de pobres.

Producto19702024
Granos (toneladas)20 millones153 millones
Aluminio (toneladas)100 mil400 mil
Acero (toneladas)1 millón4 millones
Leche (litros)5 mil millones12 mil millones
Pollo (toneladas)200 mil2 millones 300 mil
Cerdos (toneladas)200 mil785 mil
Vacunos (cabezas)2 millones 800 mil300 millones y medio
Vaca Muerta (barriles de gas y petróleo)265 mil785 mil
Autos270 mil600 mil

¿Qué mecanismo de distribución usamos para que todo lo que producimos quede para el conjunto el pueblo? No importa, mejor lo robamos y exportamos. Exportamos la leche, pero dejamos a nuestros pibes sin leche. Esta es la Argentina que tenemos. Dejamos a todo el mundo sin nada, porque la lógica es la exportación, porque el mercado me exige que tenga dólares, cuando en realidad esos dólares no los necesitan para comprar, sino que, en realidad, los necesitan para fugar, para mantener el Estado norteamericano con recursos permanentes.  

“Durante el kirchnerismo pagamos 200 mil millones”, decía una compañera. Y si contas desde la dictadura hasta acá, vas a encontrar con que tendríamos 2 mil billones de dólares en el Banco Central, contando todo lo que nos robaron. ¿Te imaginás toda esa plata invertida en un país como el nuestro? ¿Multiplicando toda la producción que podemos hacer? Ese es el miedo que genera cualquier región, en este caso la Argentina, al poder mundial. Es por eso la guerra.  

Nuestro movimiento, el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, le planteó a los gobiernos anteriores -a este no porque no lo reconocemos- muchos planes de industrialización con autogestión de los trabajadores. Había que comprar la máquina y empezar a producir. Nuestro pueblo sabe producir, nuestro pueblo quiere trabajar. 

Otro tema son los precios de intercambio: mandamos una tonelada de soja que sale 400 dólares la tonelada y ellos mandan un teléfono de 100 gramos, y me lo venden a 600 dólares, ¿cuál es el precio de intercambio? ¿Cuál es el trabajo que está ahí? Para esa tonelada de soja, hay que tener un campo, al compañero que trabaja, el camionero que transporta, el barco. Todo eso sale 400 dólares. Y el celular sale más que una tonelada de soja. La tonelada de soja implican 30 mil o 40 mil litros de agua que está vendiendo la Argentina, en un escenario en el que dicen que el agua escasea. Estamos vendiendo eso a un precio que no tiene ninguna relación. 

Ese precio de intercambio también nos hace pobres. Porque si a nosotros nos pagan mal nuestra materia prima y los precios los pone el gobierno chino, porque son los que más poder de compra tienen, tenemos un problema. Los pueblos lo van a saber resolver mejor yo. 

Lo único que he aprendido de mi militancia y de mi paso por una empresa recuperada sobre cómo funciona el sistema interno y el internacional es que los chinos no me están compitiendo con productos, me están compitiendo con subsidios, porque sus fábricas no tienen balances, dan todos en rojo. No pueden vender a esos precios, no es rentable. Por eso tienen que mantener a su sociedad tratando de producir y organizada, y está bien, pero lo hacen a base de subsidios, contra cualquier posiblidad de industrialización de otro país.

Y los yanquis agarran la máquina de hacer dólares y todos van atrás de un dólar que no sirve para nada. Cuando necesitamos, imprimen, y como tienen los fierros, hay que aceptar que esa moneda sirva. Al que se opone a los fierros, como el compañero Sadam Husein cuando dijo que iba a poner el petróleo en petroeuros en lugar de petrodólares, le mataron a su pueblo y a su familia. Solamente por atreverse a discutir la moneda. 

Nosotros no queremos discutir la moneda. Nosotros vamos a tener nuestra moneda que va a ser inconvertible, que no se va a poder cambiar. No vamos a utilizar los dólares para gastos untuosos. Vamos a definir y a programar lo que realmente necesita nuestro país

Organizaciones, militantes: estemos atentos. Unidad y organización, sentarse con nuestro pueblo. Este modelo no cierra sin represión. Están haciendo todo para destruir la historia de nuestro pueblo. Pusieron un ministro de Defensa que va a querer incluir al ejército en la represión interna de nuestro país, y es el hijo de uno de los genocidas. Así que, sin asustarse, pero a organizarse, hacer mecanismos de autodefensa, hacer las casas de la resistencia y estar junto a nuestro pueblo, discutiendo. No importan las diferencias, somos pueblo, somos humildes, somos trabajadores, tenemos que estar juntos. Porque la desgracia viene para todos. 

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Vasco Murúa

03 de diciembre de 2025, Ciudad Autónoma de Buenos Aires