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Destrucción del trabajo y de la industria

En la edición anterior, se conversó acerca de por qué es mentira que los argentinos somos pobres. La respuesta es que no somos pobres, somos despojados de las riquezas que genera nuestro país. En relación a esto, llegó la siguiente pregunta: ¿a quién le conviene esta situación de despojo? 

Lo primero que hay que decir es a dónde va ese dinero robado: va a las arcas internacionales. La riqueza física que producen los argentinos se convierte en dólares: algunos se van en forma de fuga, otros en utilidades de las grandes empresas multinacionales instaladas en el país y otro en el pago de deuda. Ese es el producto de la pobreza que dicen que tenemos, que no es más que el despojo que hace el poder internacional de las riquezas que tienen los argentinos. 

Respecto a las utilidades de las grandes multinacionales, hay que hablar centralmente de la gran cantidad de exportaciones que hacen de nuestra riqueza física. Es por eso que se hace tanto énfasis en la exportación y no en el mercado interno. Si hubiera un mercado interno, si hubiera un pueblo que consume, no habría tantas exportaciones, y nosotros seríamos un pueblo más rico. Los pueblos que se hacen ricos, los pueblos que se desarrollan, son los que dejan su riqueza en el país. Ninguna empresa multinacional deja la riqueza en nuestro país, se la lleva afuera, a su casa matriz. 

Estamos preocupados por la pérdida de empleo en relación de dependencia, pero también muy preocupados por la situación de nuestro pueblo que labura en sectores no formales, que son tan dignos como los sectores formales, pero más castigados. A veces, tienen que trabajar más por menos plata, y ahora hasta eso se está perdiendo. Seguramente hoy hay menos compañeras que están haciendo la tarea que no nos gustaría que nadie haga, como limpiar la casa de otro. 

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Está pesando mucho el pesimismo, pero yo soy muy optimista. Nosotros tenemos una ventaja. A veces los países para desarrollarse necesitan mucha inversión. En los mejores tiempos de la economía en Argentina, tuvimos la capacidad instalada del 60%. Es decir que estamos sobre-invertidos. Tenemos más capacidad de producción de lo que estamos haciendo. Tenemos fábricas para hacer 3 millones de autos y hacemos 700 mil, y en el mejor de los tiempos hicimos 895 mil. 

Todo lo que podamos hacer los argentinos, lo tienen que hacer los argentinos. Me parece un delito de los gobiernos no dejar desarrollar un país. Me parece un delito que nuestro pueblo no tenga trabajo porque le compramos pelotas a los chinos. Nuestro pueblo tiene capacidad para hacer cosas así y más. 

A los dirigentes les digo: miren en su pueblo en vez de buscar un socio que los mantenga. Después de la dictadura militar creo que estuvieron muy acostumbrados a vivir de las órdenes imperiales. El plan económico instalado por la dictadura no se mantuvo de casualidad. Y hoy creen que la salvación puede ser China. La verdad es que no tenemos ninguna complementariedad con China. Nosotros no tenemos ningún problema con el pueblo chino, ningún problema con el pueblo yanqui. Estamos denunciando la agresión del Estado del gobierno popular chino y el norteamericano. 

El mensaje a los argentinos debería ser que nosotros tampoco queremos caer ni ser potencia, sino que queremos ir a un acuerdo de cooperación entre los pueblos, un acuerdo de cuotificación de la producción. Hacer valer el derecho que tienen los pueblos a su soberanía industrial, a su soberanía productiva y a su soberanía alimentaria, derecho que tienen todos los pueblos del mundo. Porque esto que está pasando en Argentina pasa en todos los pueblos del mundo. 

¿Qué significa la guerra que hacen los Estados Unidos a los compañeros que son algodoneros en África? ¿Cómo puede ser que los africanos no puedan hacer su algodón por el subsidio que le dan a los productores de algodón en Estados Unidos? ¿Cómo puede ser que el tomate ahora no se pueda producir en África y los africanos tengan que cruzar a Italia a trabajar para los productores italianos? ¿Qué significa que los productores de tomate en San Juan estén muertos de hambre porque les entra tomate chino porque compran toda la producción y te lo mandan acá? 

Tenemos todas las ventajas que tenemos que tener. Nuestra humanidad ha crecido exponencialmente en capacidad de ciencia, robotización e inteligencia artificial. Si va a ser expropiada por los poderes mundiales, estamos jodidos. Lo que generamos los trabajadores del mundo tiene que volver a ser propiedad de los trabajadores, y pensar con la cabeza que tenemos los trabajadores y trabajadoras, que somos solidarios y que no queremos esclavizar a nadie. 

China ha elegido, lamentablemente, un camino que es el camino del mercado, que genera muerte. No tiene otra salida que salir a explotar a otros pueblos, porque su propia lógica de crecimiento hace que su pueblo le exija cada vez más, y ellos tengan que salir a buscar la materia prima barata, tengan que vender toda su porquería al mundo, y no pueden dejar que se desarrolle ningún sector porque no tienen a quién vendérselo. 

Hay un discurso del Che en Argelia que tiene que ver con el intercambio, que es una crítica que le hace a los rusos, cuando los rusos también, a pesar de decir que ayudaban a Cuba, usaban un precio de intercambio distinto. Es una matriz muy fuerte para discutir ya para dentro, para concientizar.

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Hay una discusión más filosófica de cómo va a ser el reparto de la riqueza. El trabajo va a ser el que organice, eso lo tenemos claro. Todo el mundo trabajando, todo el mundo haciendo para el conjunto. El tema es cómo se distribuye después y cuál es la medida de distribución. Porque, muchas veces, una empresa con tecnología de punta va a tener mucha más rentabilidad que los compañeros que están en el campo. Pero el compañero que está en el campo, o en la empresa chiquita que está al frente de esa empresa, trabaja las 8 horas a full y ganan un millón, y en la otra empresa, están sentados y ganan cinco millones Eso también tenemos que ver cómo se refleja esa distribución en el esfuerzo también.

  • Intervención de Pablo Pérez: Nosotros no estamos en contra de que ganen plata, nosotros queremos la armonía entre el capital y el trabajo. 

Entiendo lo que decís, pero me preocupa el capital, cómo actúa. Hoy escuchaba al presidente de ADIMRA, de la Cámara Empresaria de Metalúrgico, y decía: «Y bueno, el pueblo votó esto, nos arreglaremos. Yo tengo que seguir vendiendo. Compraré a los chinos y tengo que seguir armando el calefón con productos chinos». El capital se entrega rápido. 

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Yo creo que tiene que ver con la capacidad que tenga cada compañero de ver la complejidad del conflicto. Que la política es internacional. Que los problemas que tenemos los argentinos tienen un determinado enemigo que es el poder internacional que ha instalado un plan de gobierno que deja una sociedad fragmentada, con muchos despojados, con gente que no recibe nada. Y eso después genera esto que a ellos les conviene: que nos veamos como enemigos en el propio pueblo. 

¿Cómo explicarle a algún familiar, a algún compañero o a cualquier persona que, a veces, porque alguno te robó el celular, lo insultas quinientas veces, pero te están fugando dólares todos los días? Te están fugando dólares, y a ese pibe no le dieron nada, no le llegó nada. Hay gente que elige la delincuencia, pero es el mínimo. El problema es esta sociedad totalmente fragmentada. Hay que romper eso, saber leer el conflicto, quién es el verdadero culpable. 

Por ejemplo, a nosotros los medios de comunicación siempre nos muestran mal. ¿Cuándo aparecemos los morochos en la televisión? Cuando hay quilombo. Bueno, pronto vamos a aparecer porque vamos a hacer quilombo. 


Vasco Murúa

10 de diciembre de 2025